dimanche 8 janvier 2012

Vilcabamba, el Ultimo Refugio Inca

Sin duda, uno de los hechos más importantes del antiguo Perú ha sido el espíritu de rebeldía despertado en los hombres del Tahuantinsuyo (Imperio de los Incas) muy poco después de producirse la llegada española, cuando el último descendiente de la dinastía real y después sus sucesores, establecieron un nuevo reino, durante unos cuarenta años, en el hoy distrito de Vilcabamba (Cusco), en plena selva, creando ciudades, pueblos y todo un sistema de economía de mercado, el cual alternando con continuos ataques a los enclaves urbanos españoles, tuvo en jaque a la administración virreinal desde dos ciudades: Vitcos y Vilcabamba.
Cuatro siglos después de su desaparición, la trágica historia del último reino inca y los misterios que la rodean siguen atrayendo la atención de investigadores que desde hace ciento sesenta años han perseguido la localización de su capital, Vilcabamba la Grande, quemada por orden de Tupac Amaru, antes de que los españoles consiguieran conquistarla en 1572. Hiram Binghambuscaba la capital perdida de aquel reino cuando, en 1911, encontró Machu Picchu. Antes y después que él la buscaron otras importantes expediciones francesas, italianas, norteamericanas y peruanas.
Después de la conquista la capital Inca fue abandonada. Los españoles fundaron Vilcabamba la Nueva y la vieja ciudad cayó en el olvido. Durante el siglo pasado comenzó la búsqueda de esta ciudad perdida. En 1834 el Conde de Sartigni descubrióChoquequirao, y trece años mas tarde, en 1847, Françoise Angrand afirmó que se trataba de la capital del reino Inca de Vilcabamba. Esta misma tesis la mantuvo en 1865 Antonio Raimondi. Pero fue desmentida en 1909 cuando C.A. Romero probó que Choquericao no es Vilcabamba.
En 1911 Binghan descubrió Espíritu Pampa, Vitcos y por último, Machu Picchu, donde creyó haber encontrado Vilcabamba. Pero investigaciones posteriores confirmaron que Machu Picchu, había sido construida en el siglo XV y que el territorio de Vilcabamba se encontraba más al oeste. Prosiguió la búsqueda Luis Angel Aragón en 1943. En 1965, Santander Caselli; y en 1966 Gene Savoy, quién afirmó que las ruinas descubiertas a principios de siglo en Espíritu Pampa, eran los restos de la capital inca. También exploraron la zona Renzo Franciscuti, Edmundo Guillén, Víctor Angles y otros investigadores; así como el norteamericano Vincent R. Lee, con sus expediciones Sixpac Manco en 1984, 1986 y 1987.
En este tiempo muchos investigadores arfirmaron con seguridad que las ruinas de Espíritu Pampa eran los restos de Vilcabamba la Grande. Pero otros historiadores, como el catedrático Victor Angles, probaron que la descripción histórica de Vilcabamba no corresponde a las características de Espíritu Pampa, ni su ubicación se ajusta a distancias referidas en crónicas de la época.

Ruta Turistica

Siguiendo el camino Inca hacia la cordillera de Vilcabamba, es que los Incas liderados por Manco Inca II, buscan refugio de la invasión occidental en esta zona. La resistencia duró aproximadamente 40 años, cayendo el Imperio Inca en 1572. Encontraremos la última capital de los Incas en resistencia, la propiamente llamada Vilcabamba; llamada por los españoles como Espíritu Pampa.
Esta aventura lleva a recorrer los caminos históricos que utilizaron tanto los Incas rebeldes, como sus perseguidores. Utilizado así mismo por aventureros y exploradores de la talla de Hiram Bingham, Gene Savoy, Peter Frost, Vincent Lee, entre otros pocos. La geografía es espectacular, caminando por diferentes pisos ecológicos como el quechua, suni, puna, y rupa rupa; alcanzando la altura mínima de 500 msnm / 1640 pies y máxima de 3860 msnm / 12664 pies.

Chinchero

La ville de Chinchero se trouve à 30 km de Cusco, vers le Nord-Ouest. Depuis l’hotel, c’est très facile de trouver un bus qui s’y rend. Et il coutera moins de 10 PEN (2.5 €).
Là-bas vous découvrirez une ville charmante, souvent appelée « Terre des Arcs en ciel » car ils sont nombreux pendant la saison des pluies. Ce fut à l’époque Inca, une petite capitale régionale c’est pourquoi on y retrouve maintenant des ruines de constructions massives datant de l’Empire Inca : Maisons, rues et murailles de granite, le tout avec un décor de splendides montagnes.
La population de Chinchero est dite comme une des plus « Inca » de la vallée sacrée, car sa culture a résistée aux tentatives des Conquistadors de la « civiliser » et de l’adapter au monde  Espagnol. Un bon exemple de cette résistance Inca est le cas du leader Mateo Pumacha, qui grandit à Chinchero et qui devint un grand défendeur de la cause Inca. Avec d’autres protagonistes ils tentèrent d’organiser une révolution, mais cette dernière termina mal car ils furent exécutés par les Conquistadors.
De nos jours, Chinchero est donc une ville charmante, qui possède un marché très animé surtout le dimanche (Mais aussi le Mardi et Jeudi), où des marchants de toute la région de Cusco vendent leurs articles agricoles ou d’artisanats. De plus, la ville possède sa propre gastronomie, ses propres danses, ses propres vêtements et sa propre musique que vous pourrez découvrir lors des fêtes!
C’est une bonne occasion de voir autre chose pendant votre séjour à Cusco. Demander à la réception de l’hôtel pour organiser une visite là-bas, c’est très facile.

Conseil
Les ruines sont inclues dans le Boleto Turistico de Cusco (Passe touristique de Cusco)
Le marché a lieu sur la plaza de armas

mercredi 4 janvier 2012

Yuquitas Fritas, la Raíz del Sabor

Ya sea como entrada o piqueo, las yuquitas fritas sin duda son el aperitivo perfecto para una gran comida.

Una forma muy común de comerla es con salsa huancaína y son muchos los restaurantes que se han rendido a su sabor, como el Pez on, Huaca Pucllana y El Tayta. Bohemia Café y Más, ofrece unas suaves y crujientes perlas de yuca y queso acompañadas de crema de rocoto y huancaína hecha a la antigua.

mardi 3 janvier 2012

El Huacatay o Tagetes Minuta

Tagetes minuta, conocido comúnmente en Perú como Huacatay, es una hierba anual de la familia de las Asteráceas, erecta puede alcanzar hasta 50 cm de alto; tiene hojas lanceoladas, dentadas y un olor fuerte. Es producido en la Costa, Sierra y Amazonía del Perúy en los Yungas y otros valles altos de Bolivia.


Usos


Se usa en la gastronomía peruana como condimento en la preparación de ajíes, guisos y asados. Es un ingrediente indispensable en la preparación de la Ocopa, una salsa de ají,cebolla, ajos y maní típica de la región de Arequipa, a servirse sobre papas cocidas. Es asimismo junto con el chincho una de las hierbas aromáticas indispensables para la pachamanca2 y uno de los componentes del aderezo del pollo a la brasa, donde cada establecimiento hace su propia variación, muchas veces guardada como secreto profesional.
Salsa de Huacatay 
Para la preparación de una salsa de huacatay se emplean únicamente las hojas frescas, arrancadas a mano y sin tallos. Las hojas pueden ser molidas o licuadas con aceite, ají y otros ingredientes para formar una masa similar al pesto, o preparada con queso fresco, leche y nueces. Las hojas secas pierden casi por completo su aroma y sabor. Algo similar ocurre con salsas comerciales preparadas con vinagre, que no muestran el sabor ni olor característicos.
Para guisos se agrega una ramita en la olla, que luego se retira. La hierba tiene alto rendimiento y una ramita de 6 a 8 hojas alcanza para 6 porciones de salsa de ocopa o para una entera olla de guiso.
El huacatay también puede ser usado como pesticida (nematicida). Se le atribuyen propiedades medicinales como digestivo, carminativo y antiabortivo. La infusión de sus hojas se usa para aliviar los dolores gástricos y la decocción de sus flores y hojas frescas para aliviar los catarros y bronquitis. De sus hojas se extrae un aceite esencial utilizado en perfumería.


Fuente : Wikipedia 

lundi 2 janvier 2012

" Al Fondo Hay Sitio ! "

No sólo es una canción, sino también un comentario que se escucha a menudo cuando se sube a un bus en la ciudad de Lima, Perú. También conocidos como “combi”, “micro” o “colectivo”, los buses llenos de gente no pueden faltar en el sistema de transporte público de esta metrópoli. Aparecenen las calles limeñas en todos los tamaños y colores, a cualquier hora y conectan incluso el último rincón de la ciudad con el centro de la capital. Tras vivir y trabajar en Lima, una alemana nos cuenta de sus experiencias con las combis y de las curiosidades que enfrentó trasladándosecomo un ciudadano limeño más. . 


Si pienso en el tráfico de Lima, en primera instancia recuerdo la notable extensión de la ciudad, la gran variedad y cantidad de vehículos públicos y el lío total que resulta la combinación de las tres variables. Para los peruanos no es nada más que la rutina diaria que les hace subir a un taxi o combi para llegar al trabajo o a casa. Sin embargo a un turista europeo le cuesta entender el sistema del transporte que parece no seguir ninguna regla.

Cuando vivía en Lima, siempre pude observar la misma escena tanto en los barrios turísticos cómo en los más pobres: buses viejos corriendo a una velocidad peligrosa uno al lado del otro en varios carriles, tratando de hacer caso a las señales de tráfico; hombres parados en las puertas abiertas de los buses gritando nombres incomprensibles de calles; y sonidos ensordecedores de bocinas y motores ruidosos.

Independiente de la marca del coche y su tamaño, una característica que tenían casi todos los buses era su aspecto lamentable y las fallas de funcionamiento: bollas, neumáticos planos y señalizadores rotos que no transmitían seguridad y confianza.

A pesar de todo, no hay manera de evitar las combis. “Son ellas quienes por un transporte de pequeña o larga distancia te cobran la mitad de precio que un taxi”, explica mi amigo peruano Fernando Flores, residente de Lima desde hace 20 años y cliente frecuente de las combis.
Además, como para mí las combis limeñas representaron la forma más peruana y auténtica de trasladarme por la ciudad, me vi casi obligada a adaptarme a la cultura “anfitriona” y de atreverme a intentarlo. ¿Y quién hubiera pensado que al final me divertiría un montón?



El miedo de observar las combis por fuera se mantuvo cuando estuve dentro de una por primera vez. Los asientos parecían haber sido diseñados para niños. Estaban unidos de una manera poco “amigable” para mis largas piernas. El estilo de conducción me recordó a un recorrido en una montaña rusa. Además, me confundió la presencia de un personaje llamado “cobrador” que siempre va en el bus y quereclama el pago de sus pasajeros diciendo: “¡Pasajes!, ¡pasajes!”, y por hacer sonar una moneda suelta en su mano.


Todo el tiempo veía personas en la calle que hacían señas para detener el bus. Continuamente bajaba gente de la combi en lugares donde había o no habíaparadero. Daba lo mismo. También subían artistas callejeros que cantaban, bailaban,recitaban poemas o hacían magia para entretener a los pasajeros y pedir una propina.
Si el bus todavía no parecía estar suficientemente lleno, entraban tambiénvendedores ambulantes que vendían todo desde alimentos y libros hasta medicina natural y aceite de motor. “Venden chocolates para el frío, gaseosas y aguas minerales cuando hace calor, queques de todos los sabores y caramelos cuando el clima es templado”, analiza Fernando.

Muchas veces viajé en combis en las que ya no cabía ni un alfiler. Sin embargo, la gente no dejaba de subir. “Esto da risa porque cuando el bus está lleno, el cobrador dice: ‘¡Avancen hacia atrás, que al fondo hay sitio!’ Esto lo hacen sólo para subir más personas al vehículo, sabiendo que ya no hay espacio”, explica mi amigo. Menos mal que nunca pude enfadarme mucho por esta situación, ya que la música alegre del tipo cumbia o reggaetón a mí casi siempre me hacía olvidar la molestia.



En Lima, una ciudad con 8 millones de habitantes y de 45 distritos, nunca sabía cuál combi me servía para llegar a mi destino. Los buses no tienen horarios, a veces ni siquiera hay paraderos fijos y múltiples empresas de transporte controlan el tráfico. Aunque las combis siempre tienen números y muestran los nombres de las calles principales por las que pasan, es fácil equivocarse.


Resultó que más de una vez me encontré en la calle desesperada y rodeada de un gran caos: buses con diferentes colores, números y letras y con varios cobradores que me gritaban desde sus combis “¡Arequipa!”, “¡Javier Prado!”, “¡Bolichera!”.
Curiosamente también los peruanos tienen problemas para orientarse en Lima, me confesó Fernando: “Muchas veces me confundía y tomaba otras líneas. Es así que aprendí a reconocer nombres y colores. No es muy recomendable preguntar a los cobradores sobre tu destino porque la mayoría no es sincera y te hace subir solo para cobrar un pasaje. Algo mucho mejor es preguntar a las pequeñas tiendas o puestos de periódicos que están en cada esquina. Estos señores que trabajan ahí saben que bus o combi de que color, tamaño o nombre hay que tomar para llegar a un destino.”
Con el paso del tiempo y con más práctica, averigüé las rutas principales y que “La Chama” pasa por “Ov. Higuereta” y que “La Orion” baja la “Av. Benavides”.
Fernando me contó que allá por 1990 cuando subió por primera vez a una combi, le parecía fantástico porque el bus era pequeño como para un niño, pero, a la vez, muy rápido. Aunque ya no vivo en Lima, mis recuerdos de las combis son fantásticos también.

Es cierto: los buses son caóticos, rápidos, inseguros y una aventura para cualquier europeo que creció con el lujo de un sistema de tráfico ordenado. Sin embargo, es justamente esa diferencia cultural la que tiene su encanto para mí. “Hay quienes quieren a las combis y quienes las odian”, solía decir Fernando. Y yo las quiero…



Los tres protagonistas de las combis son los conductores, cobradores y controladores. Los primeros, manejan el bus y definen la ruta. Los cobradores avisan a la gente por dónde va la combi y cobran a los que ya están dentro delmicro. Los controladores son las personas que esperan en la calle y que apuntan el tiempo de llegada de cada vehículo. Lo que el turista europeo no ve a primera vista es la correlación entre los tres. El controlador regula el “horario” de los buses midiendo con reloj los intervalos en los que llegan las combis. Gracias a él, los conductores saben a qué distancia y velocidad conducir para poder encontrar suficientes pasajeros en la calle. En cambio, a los cobradores se les paga una propina por su servicio ya que la mayoría no trabaja para una empresa. A menudo los “gringos” se sienten intimidados por los tres personajes debido a su modo de ser, brutal y vulgar. Su vocabulario interno tampoco ayuda. Cuando una combi está llena, dicen: “¡Está sopa!”. Cuando una combi se detiene muchas veces para recoger más pasajeros, dicen: “¡Plancha!”. Y cuando un cobrador te intenta subir a su combi, aunque tú todavía no sabes que bus quieres tomar, te dicen “¡Habla, vas!”.


Fuente : Veinte-Mundos

Parc national de Huascarán

Le parc national de Huascarán porte le nom du sommet le plus haut du Pérou, le Huascarán. Le parc fut déclaré réserve biologique et patrimoine naturel de l'humanité par l'UNESCO en 1985. Très accidenté, à des hauteurs comprises entre 2 500 m et6 768 m, sa vie est rythmée par deux saisons : le printemps et l'automne.
Sa faune et sa flore sont uniques au monde. On retrouve, entre autres, la Puya raimondii, une plante qui porte le nom de l'archéologue qui étudia la stèle Chavin, et dont la hauteur peut atteindre 10 m. Elle peut contenir 3 000 fleurs et 6 millions de graines. Son cycle biologique est de 40 ans. Autre espèce remarquable : Polylepis racemosa.
Paradis des camélidés sud-américains, lamas, vigognes et alpagas y vivent à l'abri des hommes.

Source : Wikipédia 

Totora

Hoy, al igual que hace siglos, la totora permitió la construcción de los conocidos "caballitos de totora" destinados
al desarrollo de una actividad pesquera artesanal, gracias a la cual los pobladores de la costa y sierra del Perú se
siguen abasteciendo con peces para su alimentación y sustento económico.
Los habitantes del reino Chimú ( aprox 1,200 d.C.) construyeron en la costa norte del Perú, frente al mar, la ciudad de barro más grande del mundo, llamada Chan Chan. Allí desarrollaron un complejo sistema de huachaques
o pozas destinadas a la siembra de totora.
La totora es una planta útil, sembrada desde hace
siglos en los huachaques, y hasta el día de hoy se usa
para la construcción de embarcaciones para la pesca,
balsas 
para el transporte, viviendas, puentes colgantes, petates, canastas, sombreros y forraje para el ganado.

La totora demanda un proceso racional de siembra
y cosecha, que cada vez es menos practicado.
En la caleta de Huanchaco los pescadores artesanales rescatan la tradición milenaria de los caballitos de totora.
La totora se siembra en espacios cada vez más reducidos debido a la urbanización descontrolada. La decidida
acción de los pescadores artesanales en el Balsar de Huanchacho permite la conservación y uso de este recurso.
La escasez de totora origina que para la fabricación
de los caballitos se esté empleando material dañino para
el ambiente marino como es el tecnopor, atentando
así contra esta milenaria tradición.
A más de 3,800 msnm en la ecorregión de la Puna, el lago navegable más alto del mundo, el Titicaca, es hogar de la
etnia de los Uros, quienes han aprovechado la totora para construir las islas flotantes donde viven desde hace siglos.
En otras zonas del país, los puentes colgantes de totora permiten articular el territorio, atravesando profundos cañones. Cada cierto tiempo estos puentes son vueltos a
tejer por las comunidades locales que los tienen a su cargo.
Los Moche (100 a 700 d.C.) utilizaron los caballitos de
totora desde hace siglos, tanto para sus actividades de
pesca como para la extracción del guano de las islas. Aquí
se aprecia un pescador en su caballito, en plena faena.
Es deseable que los caballitos de totora sigan siendo parte de la tradición milenaria del Perú y que se inicien programas para la recuperación de la totora en todo el país, en vista de los múltiples beneficios que representa este recurso natural.
Dice la leyenda que Naymlap, creador de la dinastía Chimú, arribó a la costa peruana desde tierras muy lejanas, en compañía de su esposa Ceterni y un séquito de guerreros y servidores que llegaron en numerosas embarcaciones de totora. El desembarco de este personaje, convertido en Dios, se habría realizado en lo que hoy se conoce como la Caleta San José.